No prometimos cercanía. La instalamos en el celular de la gente.
Entramos a campaña empezada, a relanzar algo que ya estaba en la calle.
Tres semanas después del arranque, el diagnóstico era claro y no era de números: la campaña comunicaba firmeza y certidumbre para resolver el presente, y no decía nada del futuro. Tenía diagnóstico y tenía fuerza. Le faltaba mecanismo.
Del otro lado, un adversario que había gobernado y al que la conversación local ya le había puesto una etiqueta: el que desapareció durante la pandemia.
Diagnóstico del relanzamiento · 2021
«Mauricio cerca de ti. El otro, escondido en su oficina.»
Términos del debate · documento de relanzamiento
El eje no era ideológico ni biográfico. Era de disponibilidad: presente contra ausente, accesible contra escondido. Es una oposición que cualquiera entiende sin que se la expliquen, y que el adversario no podía contestar sin empeorarla.
Pero un eje así tiene un problema: en campaña todos los candidatos parecen accesibles. La promesa de cercanía no vale nada porque la hacen todos. Para que significara algo había que dejar de prometerla y volverla un aparato que siguiera funcionando después de la elección.
Un presidente al alcance de tu mano.
Grupos de mensajería por colonia, con el candidato dentro y con las autoridades que resuelven dentro: el director de la policía, protección civil, servicios urbanos. El vecino escribe el problema de su cuadra en el mismo lugar donde le escribe a su familia, y del otro lado contesta quien puede arreglarlo.
Lo que lo hace distinto no es la tecnología, que no tiene ninguna: son grupos de chat. Es que la promesa y la prueba son la misma cosa. Nadie tiene que creerle al candidato que va a estar cerca; ya está en su teléfono, respondiendo.
El arranque fueron cien grupos, brigadas en la calle para sumar vecinos, y una activación que servía de estreno: dile al grupo cuál es la esquina más insegura de tu colonia.
«Tú conéctate conmigo, que de tu seguridad yo me encargo.»
Mensaje de lanzamiento
La campaña se ordenó alrededor de una sola palabra: miedo. Sin miedo a la pandemia, sin miedo al desempleo, sin miedo a la inseguridad. Y en la segunda semana el giro que la salvó de ser sólo defensiva: sin miedo al éxito.
Ganó por 2,621 votos. Y el programa ganó al año siguiente el premio a la mejor innovación digital implementada en una campaña, que es el reconocimiento del que estamos más orgullosos, porque no premió una pieza: premió un mecanismo.
Es la diferencia entre prometer que vas a escuchar y construir el lugar donde te escuchan. Lo primero se olvida el día de la elección. Lo segundo sigue abierto al día siguiente.
Estrategia publicitaria, creatividad y producción.
Este caso es un ejemplo de cómo trabajamos al lado de otras firmas de estrategia: la planeación del relanzamiento la llevó una consultora externa y nosotros convertimos esa estrategia en campaña.
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